miércoles, 21 de enero de 2015

EL ESPAÑOL QUE FUNDÓ LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE ACRE II

La expedición se organizó en los muelles de Manaos con el sigilo suficiente para no despertar sospechas de los fines  de la misma, a pesar de contar con la financiación y el visto bueno del Gobierno de la Amazonía. Pareciera que Luis Gálvez, junto a su amigo  Uhthoff,  estarían armando una expedición comercial para ir explotar el caucho en la región del Acre.
 
El barco contratado era el Ciudad de Pará y llevaban unos 20 hombres a bordo, descansando la parte militar de la expedición en los españoles veteranos de la guerra de Cuba. Se trataba de llegar a Puerto Alonso, que era una especie de capital de la región del Acre, fundada por los bolivianos y que era custodiada por un teniente y nueve soldados, igualmente, bolivianos. Puerto Alonso es lo que se llama hoy Porto Acre.
 
Reducidas las fuerzas bolivianas y contando con el apoyo de los patrones del caucho y de los siringueros, todos brasileños, el 14 de julio de 1899 se decide en asamblea crear la Republica Independiente Acre. La misma asamblea lo nombra Presidente y en los primeros seis meses organiza varios ministerios, incluido el de Hacienda, crea escuelas, hospitales y un ejército de unos 4.000 hombres. La población de El Acre en esas fechas era de unos 20.000 ciudadanos.
 
Nuestro hombre ejerció funciones de Juez, creo la bandera del estado y llegó  hasta emitir sellos de correos. También reprimió un intento del ejército  boliviano de  recuperar el territorio perdido meses anteriores. En definitiva Luis Gálvez idealizó un estado moderno, con preocupaciones sociales, medioambientales y urbanísticas, en un ambiente tan hostil, como era un territorio selvático en plena época de explotación del caucho.
Sello del Estado independiente de Acre. 1899

La historia finaliza cuando el Gobierno Brasileño decide respetar el Acuerdo de Ayacucho, entre Bolivia y Brasil, firmado en 1867, en el que se reconocía a El Acre como territorio boliviano, enviando una expedición militar formada por cuatro navíos de guerra y tropas de infantería para apresar a Luis Gálvez y dar por finalizada la experiencia y devolver el territorio  a los bolivianos.
 
Luis Gálvez decide no entrar en guerra – al fin y al cabo sería una guerra entre brasileños, lo que le parecía estúpido - y decidió rendirse a la Marina Brasileña el 11 de marzo de 1990. Recibió una fuerte indemnización del gobierno brasileño, lo que le permitió regresar a España.
 
A partir de aquí se suceden nuevas expediciones de control del Acre y una rebelión de  siringalistas que llegaron a controlar el territorio. En estas circunstancias y ante las escaramuzas que se producían, se declaró un alto al fuego que dio lugar al Tratado de Petrópolis.
 
Este tratado que lleva el nombre de la ciudad brasileña donde se firmó el 17 de noviembre de 1903, Bolivia cedía 191.000 km2 pertenecientes al actual estado de Acre, mientras que a cambio  Brasil se comprometió a los siguientes puntos:
  • Construir un ferrocarril entre las ciudades de Riberalta y Porto Velho para facilitar  la exportación del caucho de  aquella época
  • Permitir a Bolivia utilizar los ríos brasileños para el transporte de mercaderías hasta el Atlántico.
  • Permitir a Bolivia construir aduanas en las ciudades brasileñas de Corumba, Belem y Manaos, así  como en otras ciudades brasileñas fronterizas.
  • Pagar al gobierno boliviano la cifra de 2.000.000 de libras esterlinas.
Se puede decir que la solución dada a este tema coincide con los intereses que mantenía Luis Gálvez, como eran impedir que el territorio fuese cedido a  EE.UU. e incorporarle a Brasil, por ser sus moradores brasileños.
 
Luis Gálvez mantuvo su espíritu aventurero; regresó a España, volvió Argentina y a Brasil. Vivió  de forma holgada hasta que murió en Madrid en 1935.
 

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