domingo, 30 de marzo de 2014

FÁRMACO CONTRA LA GUERRA

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria tropical causada por una variedad de Leishmania que se transmite por la picadura de la hembra de la llamada mosca de la arena, que alberga los protozoos parásitos de ese  género.
 
Mosca de la arena trasmisora de la leishmania
 
En Colombia, cada año se producen nuevos casos, de los que la mayor parte  corresponden a formas cutáneas, como laceraciones en la piel, y el resto a formas viscerales, que pueden provocar la muerte a través de la inflamación de órganos internos. En estos últimos, su sistema inmunológico se debilita y es más frágil frente a otras infecciones. Los síntomas son pérdida de apetito, agrandamiento del bazo, el hígado y anemia. Sin tratamiento, prácticamente todos los pacientes mueren. Sin embargo, con un diagnóstico y tratamiento temprano se evita la muerte, incluso en entornos con recursos limitados.
 
Los departamentos con más casos de leishmaniasis  son los del Guaviare, Tolima, Caquetá, Putumayo y Amazonas. La humedad y las condiciones de la selva son propicias para infectarse con esta enfermedad, hasta tal punto que se la conoce como  la "enfermedad guerrillera", por el alto número de casos que hay entre sus filas. Sin embargo las infecciones producidas en ese medio también son frecuentes en soldados del Ejército destacados en esas zonas, campesinos e indígenas.
 
Esta enfermedad le fue diagnosticada al hijo de Clara Rojas, compañera de secuestro de Ingrid Betancourt, en el hospital público de San José de Guaviare.
 
El tratamiento de esta enfermedad se realiza con un fármaco denominado  Glucantime que es un antimoniato de meglubina. El proceso bastante largo consiste inyectarse por vía intramuscular durante 20 días seguidos una ampolla del fármaco para el caso  de leishmaniasis cutánea y 28 días para el caso de leishmaniasis visceral y mucocutánea. A veces hay que repetir el ciclo.
 
Este fármaco de fuerte demanda en Colombia por los habitantes de la selva, el Gobierno Colombiano ha prohibido  su venta en farmacias, para  que su dispensa sea exclusiva a  través de los hospitales públicos. Con esta medida lo único que quieren es controlar los enfermos procedentes de la guerrilla. O, lo  que es lo mismo, utilizar el Glucantime como arma de guerra.
 
Leshmianasis cutanea
 
Esta medida está propiciando un mercado negro en torno a este fármaco con importaciones clandestinas de los países vecinos; Brasil, Ecuador y Venezuela, con altísimos precios para adquisición en este mercado. Ante las molestias de tener que ir al hospital todos los días, con desplazamientos largos, algunos recurren a curanderas y brujos para tratar la enfermedad .
 
Las noticias sobre la confiscación de partidas clandestinas de Glucantime  por la policía en Colombia, son habituales en la prensa local.
 
 
Cajas de ampollas del glucantime

 
Finalizo esta entrada con el comentario del escritor y periodista colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal, recogida en su columna del pasado día 21 en el periódico ADN, titulada Medicamento maldito: “según los militares, el Glucantime es un medicamento que solo usan los guerrilleros porque el pito (1) dizque solo pica en la selva. Y como la guerra no la han podido ganar a bala, con la leshmaniasis se puede ayudar a derrotar a los alzados en armas.
 
¿Dónde estarán los defensores de los derechos humanos y dónde la humanidad del Ejercito, de la Policía y del gobierno Santos?”
 
 (1)   Pito en Colombia se llama al insecto propagador de la enfermedad.

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