sábado, 23 de enero de 2016

LA CULTURA ANFIBIA EN LA ISLA DE MOMPOX

La isla de Mompox ubicada en el Departamento de Bolívar se forma por la bifurcación que toma el río Magdalena a la altura del municipio de El Banco: uno es el brazo de Mompox, que desde este punto hasta la Boca de Tacaloa tiene cerca de 145 kilómetros de extensión y transporta un caudal de 633 metros cúbicos por segundo. El otro es el brazo de la Loba, de 175 kilómetros de longitud y un caudal de 5.724 metros cúbicos por segundo, luego de recibir las aguas de los ríos Cauca y San Jorge. La isla de Mompox la conforman seis municipios: Cicuco, Talaigua Nuevo, Mompox, San Fernando, Margarita y Hatillo de Loba.
 
Además de estos dos brazos, la isla está conformada por una serie de caños, ciénagas, meandros, madre-viejas y demás humedales, los cuales le dan una característica muy particular en términos ambientales y forman lo que se conoce como una parte de la depresión momposina. Esta isla, y en general toda la Depresión, ha sufrido a lo largo del tiempo un proceso de hundimiento debido al peso de los sedimentos y a su localización entre fallas geológicas activas. Algunos cálculos indican que en los dos últimos milenios este hundimiento pudo haber fluctuado entre cerca de 2 y 5 metros. 
 
Pintado del croquis de Orlando Fals Borda en Historia doble de la  costa .Tomo I. Obsérvese la isla de Mompox en verde y los brazos del Magdalena.

En casi todos los municipios de la isla de Mompox cerca del 80% del territorio se encuentra en zonas bajas, como ciénagas, caños y pantanos, mientras el restante 20% está constituido por tierras planas donde se encuentran los cascos urbanos y rurales del municipio, la mayoría de los cuales sufren las arremetidas de las crecientes del rio Magdalena. 

La Depresión Momposina está sujeta a los períodos de crecidas y de estiajes del río Magdalena y sus derivaciones. Durante el período de lluvias y crecientes, la mayoría de estos municipios se inundan hasta en un 80% de su territorio. Este sistema aluvial de crecientes presenta elementos a favor y en contra: proporciona fertilidad a los suelos, pero así mismo ocasiona las inundaciones, que afectan a la economía y a las condiciones de vida todas las poblaciones de la subregión. 

Según las variaciones del nivel de las aguas del río Magdalena, el año hidrológico se puede dividir en cuatro períodos: en marzo se tiene el mínimo nivel del agua. De abril a octubre se da un aumento progresivo del nivel de ríos y ciénagas. De noviembre a diciembre se presenta el máximo nivel de aguas y luego en enero- febrero disminuye el caudal de los ríos hasta llegar a su nivel mínimo en marzo.
 
Mapa del buscador Google sobre Colombia. Obsérvese las laminas de agua de la depresión momposina


En consecuencia este territorio se inunda gran parte del año, convirtiéndose en un enorme reto para la población y para la economía anfibia de la subregión. A pesar de su aislamiento y pobreza, en este hábitat de humedales los habitantes de la depresión Momposina han establecido una cultura y una economía anfibia, para adaptarse al medio natural.

 
Durante el período de lluvias y de inundaciones, la ganadería y la agricultura disminuyen su actividad, mientras se incrementa la pesca. En el caso  de la isla de Mompox, se practica la trashumancia, ya que durante el período de inundaciones la mayoría de las haciendas ganaderas quedan bajo las aguas. Esto obliga a los ganaderos a trasladar su ganado a zonas altas del Departamento del Magdalena. En época de estiaje el ganado regresa a las zonas bajas en donde crece el pasto una vez ha bajado la inundación.
 
Recogemos aquí las manifestaciones de un campesino de Santa Coa, de nombre Sebastián Arroyo, a Orlando Fals Borda durante su trabajo de campo para la publicación Historia doble de la costa, en su tomo I   Mompox y la Loba, publicado en 1979, que reproducimos integramente. Decía  así:
 
Santa Coa no era tan pobre y atrasado como lo ven ahora, nos dice. Tuvo su buena época, cuando podíamos trabajar y producir para nosotros mismos. Aprendimos a vivir de la pesca, la caza y la agricultura. De todo sabíamos, como sabemos todavía porque nuestra vida es una lucha permanente en que debemos defendernos en tierra y en agua, con todo lo que encontramos. Sembramos plátano, yuca, ñame, maíz y frutales aprovechando los seis meses en que el río no nos inunda los playones baldíos que quedan, y levantamos puercos, gallinas, pavos, morrocoyos y otros animales.  
Cuando pega el hambre nos vamos a la ciénaga a cazar yuyos y ponches, a pescar bagre y bocachico con anzuelo o atarraya, y a matar nutria y babilla para vender el cuero. Claro que hay que conocer bien estos oficios, pero ello nos viene en la sangre. De generación en generación van corriendo los secretos del agua y del barranco: cómo caminar sobre el badume flotador de la ciénaga; cómo canaletear con fuerza y gobernar la balsa de troncos para que no coja por torrentes sin salida; cómo defender las huevas de las dentelladas de la nutria; cómo ahumar el armadillo y pegotear el loro real; cómo evitar el fuete de la marimonda; cómo rajar y coser el vientre de la iguana viva para sacarle su sarta de huevos harinosos; cómo desprenderse sin mosquear las sanguijuelas que se pegan en las piernas desnudas; cómo, en fin, vadear el pantano sin temerle al tigre, al guío o al pérfido caimán. 
¡Es una cultura "anfibia", exclamó, no sin cierta admiración y envidia de citadino ante tamaño logro ecológico. Porque combina la eficiente explotación de los recursos de la tierra y del agua, de la agricultura, la zootecnia, la caza y la pesca, como los malibúes que se quedaron en Santa Coa.
 

Recreación de la cultura hidráulica Sinú. Acuarela perteneciente a la publicación: Colombia Anfibia, un país de humedales. Tomo 1.
 
Esta cultura anfibia es la continuidad de la cultura hidráulica prehispánica de los Sinú, que en la zona fueron maestros en la construcción de canales  para manejar el agua de las inundaciones, aprovechar la zona para la agricultura y establecer una numerosa población.
 

 

 

3 comentarios:

  1. Me gusta conocer de dónde nace nuestra cultura latente redescubrir nuestra identidad de quienes somos y rescatar esta bella naturaleza que impacta en nuestras vida llena cánticos secretos y que prevalecen en el tiempo esta es mi tierra

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  2. Oh mi tierra sagrada orgullo de mi saber eres la más bella historía que en el corazón de sus montañas, caños ciénagas y ríos yace el silbar del viento nítido y sombrío.Desde lejos se oye las voces del chavarri y el canto de una chicharra en un día bochornoso de una gota de lluvia distraída que enajena el escenario de la enseñanza del pensamientohumanistico y creativo de la conciencia nativa de los pueblos de la hermosa región momposina.

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  3. Talaigua Nuevo Bolívar es uno de los municipios ribereños de la depresión momposina, lleva a cabo cada año en el meses de julio el encuentro de la cultura anfibia. A la fecha de hoy este encuentro lleva 35 ediciones.

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