sábado, 16 de agosto de 2014

LOS MERCADOS DE BOGOTÁ EN EL SIGLO XIX (I)

Para entender cómo eran los mercados de Bogotá en el siglo XIX, hay que echar mano de los textos que nos dejaron  los viajeros que visitaron Nueva Granada. En ese  siglo  se consolidó la estética del viajero ilustrado, que escribe sus observaciones y dibujan lo que ven, casi siempre alejado de su vida confortable, siendo el prototipo de esta figura el alemán Humboldt.
 
Nos apoyaremos en los textos del norteamericano  Isaac Farewell Holton que visitó Nueva Granada en 1850 y dejo escrito la publicación La nueva Granada: veinte meses en los Andes, del sueco Carl August Gosselman, que escribió la publicación Viaje por Colombia: 1825 y 1826. Por último, interpretaremos  las acuarelas del francés Auguste Le Moyne , del colombiano  Juan Manuel Groot y de otros.
 
A lo largo del siglo XIX existían dos mercados en Bogotá. Uno pequeño, diario, en la Plaza de San Francisco- actual Parque de Santander, entre la iglesia de San Francisco y el Museo del Oro- y el más importante de carácter semanal que se hacía en la Plaza principal de Bogotá; la Plaza Bolívar.
 
El de la Plaza Bolívar se hacía los viernes y desde el día anterior los vendedores empezaban  a instalarse en ella,  cubriendo toda la plaza. Los campesinos trasladan sus productos de todos los lados, según su especialización siendo los más transitados los de las montañas del oriente. A todas horas y en numerosas ocasiones he encontrado multitud de campesinos bajando, a veces solos o en grupos, la mayoría mujeres con uno que otro hombre que las acompaña, arreando o cabestreando un buey de una cuerda que le pasa por la nariguera, o cargados ellos mismos con los productos de sus pequeñas parcelas.(1)Cita de I.F. Holton

Indios de la sabana de Bogotá,llevando pollos al mercado. Pintura de Juan Manuel Groot.1833

En esta acuarela observamos a una pareja de campesinos desplazándose  con unas originales cestas abombadas de gran volumen, diseñadas para transportar aves. Posiblemente estén confeccionadas con caña brava. En la cesta de la derecha se ven como sacan la cabeza las aves, posiblemente gallinas. Aunque he intentado busca estas cestas por las cesterías y  mercados, no las he encontrado. 
  
La disposición en la plaza en cuatro partes, era según la agrupación de productos. Las aceras que salen de la fuente de la plaza se dividen en cuatro triángulos proporcionales, cada uno de los cuales está ocupado por una sección bien específica. En el primero de ellos se ve a los carniceros y sus negocios de carne, grasa, manteca y longanizas. Otro está destinado a la gente del campo y sus productos: arroz, maíz, trigo, cebada, yuca, papas, plátanos, repollos, limones, naranjas, zanahorias, piñas, etc. En estos también se venden lindas flores, entre las que se pueden distinguir rosas y claveles. El tercer espacio está dedicado a la venta de pavos, gallinas, palomas y pájaros de gran colorido. En el cuarto se venden productos manufacturados, distinguiéndose la ropa gruesa de lana y algodón, muy similar a nuestras telas destinadas a la confección de vestidos para las clases más bajas. Aquí es posible encontrar para la venta caballos, mulas y diversos animales que serán sacrificados para el consumo.(2)Cita de C.A.Gosselman

 
Mercader de carne y de grasa en el mercado de Bogotá. Acuarela de Auguste Le Moyne y J.M Groot.1835
 
En este puesto de carnes observamos carnes de vacuno y de cerdo. Dos espinazos y una pata de cerdo, junto a trozos de tocino y unas longanizas finas,  aparecen colgados. Mientras que sobre el suelo y en la cesta pequeña puede contener condimentos para elaborar chorizos y longanizas. En la cesta grande aparece una especie de embutido blanco, que está mordiendo el perro, que puede ser grasa de cerdo - en esa época  en Colombia se freía todo sobre grasa animal – y sobre el suelo encima de una piel observamos dos cabezas de cerdo y algunas patas del mismo animal. La carnicera parece que está cortando una pieza de vacuno.
 

Holton tuvo oportunidad de relacionar los productos del mercado que cita en su publicación. Estos eran: papas, tinajas, peces, alpargatas, sal ,cuentas, ocas, cueros, alfandoque, piscos, marranos, oro en polvo, fresas, loza, brevas, huevos, cabuya, plátanos, zarazas, múcuras, patos, piñas, carne, esteras,  tunas, naranjas, azafrán, frijoles, cal y tasajo. Sin embargo no cita los productos textiles y algunos agrícolas de gran tradición como podían ser el maíz y la panela.
 
Vendedora de papas. Litografía de Ramón Torres Méndez
 
En esta lámina observamos a una señora de porte distinguido comprando papas- patatas- en el mercado. La patata es un tubérculo de origen andino y  es fundamental en la alimentación colombiana. Observamos como la primera vendedora escoge las patatas en un cajón de madera, mientras  la vendedora del fondo mantiene la boca de un saco de fique abierto, posiblemente para echarlas en él.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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