martes, 1 de marzo de 2016

LA REAL FÁBRICA DE AGUARDIENTE DE VILLA DE LEYVA

El pasado fin de semana paseando por las calles de bonito pueblo de Villa de Leyva, tuve oportunidad de conocer lo que fueron las instalaciones de la Real Fábrica de Aguardiente de Villa de Leyva. Se ubican en la calle 12 con carrera 8, justamente detrás de la iglesia Nuestra Señora del Rosario, la más famosa de la villa.
 
Al edificio se accede por la calle a través de una puerta de estilo barroco y coronada por el escudo que  España utilizaba en las metrópolis de sus colonias.
Portada original de la Real Fábrica de aguardiente
Aunque no hay mucha información sobre esta real fábrica, se cree que es de finales del siglo XVIII, por similitud con otras que se instalaron en el país por esa época en Santa Marta, Guadalupe o en Socorro.  
 
Constaba de despacho al público, área administrativa, almacenes y depósitos, habitaciones para los empleados, servicios y el espacio de la propia fábrica.
 
Patio interior de la real fábrica
Al ser el agua uno de los insumos más importantes para la fabrica,  existe un documento donde el Virrey de la época, José de Ezpeleta, autoriza la construcción de una zanja subterránea en cal y piedra de 1225 varas –unos 1023 metros-  para acercar el agua del río San Francisco a la real fábrica.
 
La construcción debió tener algunas complicaciones ya que aparece otro documento, fechado en 1806, firmado por  el Virrey Antonio Amar y Borbón en el que autoriza la construcción de las hornillas para calentar los alambiques.
 
Para la fabricación del aguardiente se necesitaba aparte del agua, la miel de caña de azúcar,  introducida esta al país por los españoles, procedente de las Islas Canarias. A la mezcla de ambos  componentes se añadían los granos de anís que sometidos al proceso de evaporación/condensación en el alambique,  se obtenía el aguardiente.

 
Excavación arqueológica en al zona de fabrica
Para el suministro de los insumos  esenciales de esta real fábrica, se disponía de proveedores oficiales a precios concertados, de tal manera que hubiese regularidad en los mismos. Así el anís se cultivaba  en poblaciones cercanas como Guateque, Tenza, Somondocó, Manta, Ocaña y  Tibirita. La demanda del grano de anís fue tan importante- había  varias reales fabricas en Colombia-  que el virrey Amar y Borbón dispuso la construcción de una fábrica de granos de anises en el  pueblo de Guateque, a fin de servir de centro de acopio para evitar intermediarios que encareciesen el producto.
 
Insumos para la fabricación de aguardientes
 

Actualmente el inmueble en su interior está paralizado pendiente de finalizar una excavación arqueológica iniciada en la década de los 90, financiada por la Telecom de entonces, y su futura restauración a cargo del arquitecto Armando Cortes Torres. Los paneles explicativos de la excavación colgados junto  a la misma están bastantes deteriorados.

 

 

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